Real Decreto sobre #Autoconsumo en España. Otra oportunidad perdida

Real Decreto sobre #Autoconsumo en España. Otra oportunidad perdida

Jun 8, 2015. | By: José González

El 5 de Junio de 2015, coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, el Gobierno de España presentó el proyecto de Real Decreto1 por el que se establece la regulación (desde mi punto de vista, la desincentivación) de las condiciones administrativas, técnicas y económicas de las modalidades de suministro y producción de energía eléctrica con autoconsumo. Esta regulación se deriva de la potestad que concede el artículo 9 de la Ley 24/2013, de 26 de diciembre, del Sector Eléctrico.

El borrador de dicho proyecto fue presentado en Julio del 2013, paralizando por completo el sector del autoconsumo en España cuya principal controversia era el llamado “peaje de respaldo”. Las críticas a dicho borrador fueron amplias y de diversos ámbitos, desde el sector fotovoltaico, la sociedad civil –sindicatos, asociaciones de consumidores, ambientalistas‐, los organismos reguladores –CNE, CNC‐, los partidos de la oposición, hasta provenientes del propio Gobierno –Defensora del Pueblo‐, y del Partido Popular en Comunidades Autónomas como Extremadura, Murcia o Baleares.

El proyecto presentado es prácticamente el mismo texto que ya se conocía del borrador, es decir, el Gobierno de España no ha tenido en cuenta las críticas del sector ni de los distintos agentes implicados. Los cambios fundamentales tienen que ver más con la literatura que con el espíritu del mismo.

El “peaje de respaldo” ha sido eliminado como concepto. Éste se aplicaba al autoconsumidor por la electricidad que generase y consumiese con el objetivo de “contribuir” a los costes del sistema eléctrico, incluido el mantenimiento de las redes eléctricas. Sin embargo, ahora aparece en forma de dos “impuestos al sol” y manteniendo el carácter desincentivador del mismo. Según la UNEF el “impuesto al sol” vulnera la Constitución española y dos directivas europeas.

En la nueva propuesta, por un lado, se especifica un “peaje para sufragar las redes, que se aplicarán por la energía y potencia demandada de la red” de forma que el autoconsumidor solo costeará cuando esté vertiendo o recibiendo electricidad a la red. Por otro lado, “los cargos para cubrir los otros costes del sistema eléctrico (primas renovables, anualidades de déficit, etc.) se aplicarán sobre la potencia y consumo del sujeto consumidor”. El autoconsumidor deberá sufragar siempre este segundo concepto.

Además, se crea un “cargo por autoconsumo”, que irá destinado a cubrir los servicios de balance necesarios en el mercado de producción, y que “se aplicará sobre la energía autoconsumida, dado que se beneficia del respaldo del sistema aun cuando no consuma energía del mismo”.

El diseño de la propuesta da prioridad absoluta a la recuperación de los costes “hundidos” del sistema, a costa que los autoconsumidores, a pesar de la promoción de la generación distribuida y del autoconsumo que sugiere la normativa europea en las Directivas de 2004, 2009 y 2012 de promoción de la cogeneración, las energías renovables y la eficiencia energética, respectivamente.

En el texto queda patente la desincentivación a la generación distribuida y autoconsumo desde el mero hecho de que los autoconsumidores tengan que contribuir al igual que el resto de consumidores a los costes del sistema eléctrico por la energía que autoconsumen (energía evitada) discriminandolos frente a los restantes consumidores que no han invertido en mejorar la eficiencia energética, económica y medioambiental del conjunto del sistema que, conviene recordar, es el fin último de la propuesta.

La propuesta del Gobierno no tiene en cuenta los beneficios sociales que están asociados a la producción distribuida y al autoconsumo. Tales beneficios pueden ir desde el ahorro por las pérdidas de energía en la red, el incremento de la eficiencia del sistema en su conjunto, la reducción de las inversiones netas en el sistema por las menores necesidades de capacidad instalada en generación, la minoración de la dependencia energética, así como la limitación del impacto medioambiental de las actividades eléctricas.

El pasado 5 de Junio se echó por tierra la oportunidad de celebrar el Día Mundial del Medio Ambiente con la presentación de un proyecto de generación distribuida y autoconsumo que incentivase actividades que impactan positivamente en la relación del hombre con el medioambiente en materia energética.


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